Celta de Vigo.

Alcorcón 1 - Celta 0

Nos caemos, nos duele… Pero nos levantaremos

Opinión - Tribuna Libre

Es complicado física y mentalmente afrontar un nuevo partido con poco más de 48 horas de margen respecto al anterior. Y si además ese encuentro fue tan rocoso como el disputado contra el Huesca la complicación se agrava.

Partimos de la base de dos ausencias importantes: De Lucas y Trashorras. Tras el partido contra el Nástic dije que prefería que Trashorras se dosificase en estos tres encuentros pero que no faltase en el equipo titular en ninguna de las citas. Hoy se tuvo que ver privado de estar en el once y lo comprendo pues tanto él como Quique son los que más desgaste realizaron el pasado jueves en Balaídos.

Pero, obligados a prescindir de él, veo necesario que se incorpore a Michu al once o que, al menos, Álex no se ubique en banda como lo hizo sino más hacia el centro del campo para encargarse de la “dirección” de la subida de balón y para ser el referente al que Bustos y los centrales puedan buscar desde atrás. [ leer más ]


Tuvimos una primera parte de contragolpes capitaneados precisamente por Cristian Bustos, labor que no realizó en absoluto mal pero a la que le faltaba esa velocidad que significa un plus para encontrar a la defensa rival descolocada.

Por otra parte, ese mix de Iago y David por el centro atacante tampoco es muy santo de mi devoción. Estando el jugador de Moaña sobre el césped prefiero darle los espacios interiores a él y que David se deje caer más a la banda izquierda como acostumbra a alternar con el “tridente” original sobre el campo.

De las dos caras nuevas del once es cierto que me esperaba más. Dani no estuvo tan resolutivo y durante la primera parte a Iago lo noté especialmente “incómodo”. Tenían una oportunidad buenísima para “complicarle” las decisiones alineatorias a Paco Herrera pero a Dani le faltó la chispa que tuvo saliendo de cara en Numancia y a Iago la de Tarragona.

Me había hecho especialmente “ilusiones” con sus posibles aportaciones por el hecho de salir juntos. Son dos jugadores que se conocen muy bien y el entendimiento que comparten y sus colaboraciones son pura chicha de la que se debería sacar provecho siempre que se encuentran sobre el césped. Hoy no pudo ser. Lástima.

En la primera parte no creo que el Alcorcón hiciese más méritos que nosotros para llevarse el gato al agua rompiendo la igualdad del marcador. Eso sí, el gol me pareció un señor gol. Combinando y llegando arriba con resolución. Es una jugada que a nosotros no nos resulta ajena, precisamente porque ese fútbol directo lo practicamos con asiduidad.

Es duro encajar en los instantes previos al descanso pero hay que tener la convicción de que quedan 45 minutos y eso es mucha vida. La incorporación de Michu me pareció importantísima, aunque quizá estuviese más motivada por algún “toque” de Álex que por motivos técnicos. O eso dejaron caer los comentaristas, motivo que también me hace dudar más de lo acostumbrado.

Creo que desde el partido contra el Tenerife sus aportaciones son mucho más significativas. Quizá no en el marcador pero sí en el campo, hace una basculación defensiva y ofensiva que da mucho oxígeno al movimiento de balón. A partir de su entrada Bustos ya no tenía el peso de las subidas de balón y también pudo ayudar más en las cargas defensivas. Siempre limitado por esa tarjeta amarilla que ni la neurona más inteligente del árbitro sabe por qué se la sacó.

Significativas también las entradas de De Lucas y Roberto Trashorras. La velocidad sigue siendo velocidad con ellos, pero el peligro celeste se rotula con negrita, subrayado y cursiva. El fútbol es más fútbol y las opciones son más claras. Pese a unos minutos de encierro en su área el Alcorcón me sorprendió cuando decidió irse arriba y eso nos lo complicó aún más porque eran minutos en los que nos veíamos obligados a centrarnos en la tarea defensiva restando tiempo a las posesiones de los dos hombres llamados, a priori, a cambiar el curso del encuentro.

Hoy sí le aplaudo al rival y a su modo de afrontar el 1-0. Cierto que jugaban en su feudo y no es lo mismo ser visitante que local. Pero, por mal que nos pese ya que va en nuestra contra, hoy se vio que para defender un resultado la “maulitis” y las exageradas pérdidas de tiempo no son intrínsecamente necesarias.

Uno de los puntos más negativos de hoy parte de esa expulsión a Garai en los últimos minutos que, sumada a la 5ª amarilla vista por Bustos y a las posibles molestias de Álex, nos deja de cara el partido contra el Villarreal B con nuestro mediocentro titular en jaque. “A Pacus rogamus”.

Antes de terminar me gustaría abordar un aspecto que considero importante. Después de dos derrotas consecutivas en las que, añado y recalco, no hemos hecho deméritos futbolísticos, es muy importante que el cuerpo técnico encabezado por Paco Herrera sepa alzar la moral de los jugadores y no dejarlos caer en lo que “periodísticamente” y, a ramalazos individuales por parte de algún aficionado, lloverá esta semana. Los titulares se van a llenar de mucha “caquita” y deben vivir al margen de esto. Hay que aprender de lo que se ha perdido en el campo y olvidarnos de lo que se haya “perdido” en la tabla clasificatoria. Seguimos en posesión de ascenso directo y eso es lo único importante y en base a lo que seguir trabajando para que esa circunstancia no varíe.

Y partiendo de esta prerrogativa es muy importante que un acontecimiento que sucedió en estos dos partidos no se vuelva a producir. En casa contra el Huesca expulsan a nuestro segundo, Ángel Rodríguez, y hoy tarjetita en el banquillo para David Rodríguez y, no sé si expulsado por el árbitro o por sus compañeros, Eduardo (encargado de material) quien era llevado hacia los vestuarios mientras seguía protestando.

Las crispaciones arbitrales jamás deberían ser reflejadas por los que están en el banco. Así como siempre digo que las protestas pidiendo tarjeta o negando una falta ya pitada deben ser contenidas todo lo posible dentro del césped, porque en cero coma y dependiendo del árbitro, los de amarillo te la lían parda. También digo que los que no están dentro de las líneas de cal deberían guardarse esa exteriorización tan clara de crispación porque se la transmiten a los 11 jugadores que están sobre el césped. Y eso sólo resta.

Es pura retroalimentación de ansiedad. Carga que no necesitamos y que debemos dejar aparcada en todos los sentidos. Tanto la ansiedad suscitada por los desencuentros arbitrales, como por los últimos resultados.

Respirar dos veces, tomar aire, llenar bien los pulmones, resetear el disco duro y a entrenar a tope pensando en el siguiente partido.

Y siempre con la consigna de que el premio tan soñado está al alcance de nuestras manos. Que somos perfectísimamente capaces de lograrlo por nosotros mismos y que, todo lo demás no nos puede restar ni una pizca de convicción ni ocupar una milésima porción en nuestros pensamientos en el momento en que el balón vuelva a rodar.

Todo lo que nos llevemos hoy: sensaciones, enfados, decepciones, etc… tiene que desaparecer del equipo estos días. Para que cuando tengamos que dibujar el siguiente partido salgamos con el lienzo en blanco a llenarlo sólo de fútbol y los premios que con él siempre llegan, como es el caso de los goles, las victorias y los puntos.

Siguiente parada: Balaídos. La afición suma.

Karpinha

 

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